Rutas del vino
Madrid Wine Country
Casi nadie fuera de España sabe que Madrid tiene denominación de origen propia. Es, probablemente, nuestro mejor producto sin explotar.
La DO Vinos de Madrid reúne cuatro subzonas, todas a menos de una hora del centro: Arganda al sureste, Navalcarnero al sur, El Molar al norte y San Martín de Valdeiglesias al suroeste, ya en las estribaciones de la Sierra de Gredos.
San Martín es la joya. Garnachas de viñedo viejo plantadas en granito y en altura, con una finura que poco tiene que ver con la idea que la mayoría tiene del vino de la meseta. Es de las zonas que más está dando que hablar en la crítica internacional, y sigue siendo pequeña y artesanal: bodegas familiares donde recibe el propio elaborador.
Se completa con la Malvar de Arganda y Navalcarnero y el Albillo Real de San Martín, que están dando blancos muy interesantes.
Para un turoperador esto significa una jornada completa de enoturismo de nivel sin salir de la Comunidad de Madrid, sin madrugar y sin cuatro horas de autocar. Y para el viajero, la sensación de haber descubierto algo.
Ribera del Duero
La denominación que ha hecho famoso al tempranillo, aquí llamado tinto fino, en viñedos de altura con fuerte oscilación térmica.
El eje natural es Peñafiel, con su castillo alargado sobre el cerro y el Museo Provincial del Vino dentro, y Aranda de Duero, bajo cuyo casco antiguo se extiende una red de bodegas subterráneas medievales.
Conviven bodegas históricas de renombre mundial con proyectos familiares pequeños, lo que permite armar visitas de perfiles muy distintos. Combina bien con Burgos o Segovia en programas de dos días.
La Mancha
La mayor extensión de viñedo del mundo. Airén para los blancos y cencibel —el nombre local del tempranillo— para los tintos, en un paisaje de horizonte largo, molinos y pueblos blancos.
Es la zona que mejor funciona en relación calidad-precio y la que mejor absorbe grupos grandes. Encaja de forma natural con Toledo en programas de dos días.
