Excursiones desde Madrid
Las excursiones desde Madrid son de lo mejor que ofrece el destino: ocho ciudades Patrimonio de la Humanidad alrededor de la capital, todas operables en el día. En pocos lugares de Europa cabe tanta historia en un radio tan corto, y ahí es donde estar en el centro de la península deja de ser un dato geográfico para convertirse en un argumento de venta.
Toledo
Tres religiones convivieron aquí durante siglos y la ciudad todavía lo enseña sin esfuerzo: se pasa de una catedral gótica a una sinagoga, y de ahí a una mezquita, en diez minutos de cuestas y callejas. El Tajo la rodea por tres lados como un foso natural y El Greco pintó aquí lo mejor de su obra. Probablemente la ciudad con más historia por metro cuadrado de España.
Segovia
Veinte mil bloques de granito encajados sin una gota de argamasa, sosteniéndose por su propio peso desde hace casi dos mil años y atravesando el centro de la ciudad como si tal cosa. Al otro extremo del casco, un alcázar sobre un espolón de roca que parece dibujado para un cuento. Entre medias, la última catedral gótica levantada en España y una tradición de asado que justifica el viaje por sí sola.
Ávila
Dos kilómetros y medio de muralla medieval intacta, con ochenta y ocho torreones, rodeando la ciudad por completo. Se puede caminar por encima y ver Ávila desde donde la veían los centinelas. Dentro sigue viva la huella de Santa Teresa; fuera se abre una llanura castellana que en invierno corta la respiración.
El Escorial
Felipe II quiso un edificio que fuera al mismo tiempo palacio, monasterio, panteón real y biblioteca, y ordenó que no sobrara un solo adorno. El resultado es una mole de granito de una sobriedad casi contemporánea. La sala de la biblioteca, con las bóvedas pintadas y los libros colocados con el corte dorado hacia fuera, deja callado a cualquiera.
Aranjuez
Aquí venían los Borbones en primavera, huyendo del rigor de Madrid. Palacio, jardines históricos a orillas del Tajo y una Casa del Labrador de una delicadeza inesperada. La UNESCO lo protegió como paisaje cultural, es decir, no por el edificio sino por la relación entre el agua, los árboles y la arquitectura.
Alcalá de Henares
La primera ciudad universitaria planificada del mundo: trazada desde cero en el siglo XVI para albergar una universidad y organizada enteramente a su alrededor. Ese modelo cruzó el Atlántico y está en el origen de los campus americanos. Aquí nació Cervantes, y el casco conserva las calles porticadas y el corral de comedias en uso más antiguo de Europa.
Salamanca
Está construida entera en piedra de Villamayor, que al atardecer se vuelve dorada; de ahí le viene el sobrenombre. Tiene la universidad más antigua de España, dos catedrales pegadas la una a la otra y una Plaza Mayor barroca que muchos consideran la más hermosa del país. Es, además, una ciudad joven: treinta mil estudiantes le dan un pulso que no tienen las ciudades monumentales.
Burgos
Su catedral es una de las cumbres del gótico europeo, con unas agujas caladas que parecen encaje trabajado en piedra. A pocos kilómetros, los yacimientos de Atapuerca, donde se hallaron los restos humanos más antiguos de Europa y donde se entiende de golpe la verdadera escala del tiempo. Combina especialmente bien con Ribera del Duero en programas de dos días.
